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Taller de iniciación a la oración

Taller de iniciación a la oración

A rezar se aprende rezando. Es bien evidente que nuestra irradiación personal será para los niños la mejor iniciación en la oración. El gusto por la oración se contagia, se transmite orando y mostrando a los demás lo feliz que hace vivir en la presencia de Dios. Por eso, la oración es como un “recuerdo de Dios”, un frecuente despertar la “memoria del corazón”. 

“De la boca de los niños pequeños has sacado, Señor, la mejor alabanza” Salmo 8

El taller de oración está dirigido a alumnos de 1º, 2º y 3º grado del colegio de la sede Yerba Buena, los responsables del mismo son catequistas y directivos que enseñan a orar a los más pequeños

 Cómo surge

Anhelamos  que nuestra comunidad educativa sea una autentica escuela de oración, “donde se procure el encuentro con Cristo  hasta “el arrebato del corazón”.

Consideramos que es urgente propiciar ambientes, momentos y lugares donde nuestros alumnos puedan hacer la experiencia de la contemplación, leer desde adentro, percibir con todo el ser la presencia de Dios en la propia historia, acoger su amor y celebrar su vida entre nosotros.

Objetivos  del taller

Que los niños:

• Crezcan y perseveren en la amistad con Dios a través de la oración a fin de permanecer en la intimidad con El.
• Contemplen el amor de Dios en la naturaleza y en sus corazones.
• Valoren el silencio como actitud que nos dispone para entrar en la profundidad de nuestro corazón en donde resuena la voz de Dios
• Aprendan a orar con su cuerpo y valorarlo como su modo de presencia ante el Señor
• Aprendan a orar de diferentes formas.(oración ,bendición, adoración ,petición ,intercesión ,acción de gracias)y a expresarse a través de la oración vocal ,la meditación y la contemplación ,encarnando el habito de la escucha de la palabra de Dios
• Recen como respuesta al amor de Dios.

Cada encuentro del taller de oración consta de tres grandes momentos o núcleos que se van sucediendo de manera natural:

• Oración del corazón: encuentro de intimidad con Jesús por la oración silenciosa.
Escucha de la Palabra: con una preparación previa, proclamación, meditación y aplicación a la vida.
Oraciones vocales: sugeridas por el texto que se ha meditado, suelen ser de petición, acción de gracias, bendición, etc.

La oración personal o silenciosa

Los niños tienen que acostumbrarse paulatinamente a lograr espacios de silencio interior, de comunicación profunda con Dios nuestro Padre. El niño -también el adulto- tiene que poder ponerse delante de Dios, para presentarle sus inquietudes, sus temores y esperanzas, sus peticiones, sus alabanzas, sus acciones de gracias. En todo momento debe captar que Dios es su Padre y que nunca lo abandona, aun en los momentos difíciles. El niño debe aprender a invocar a Dios que nos ama
La oración comunitaria
Es muy importante que los niños puedan hacer oración y expresar en voz alta sus propias preocupaciones, sus propias intenciones. Estas oraciones espontáneas -de petición, de alabanza y de agradecimiento- muy gratas a los niños van a ir despertando el sentido comunitario de la oración.
Por las experiencias de oración junto a los demás (sobre todo, en las Celebraciones de la Palabra), los niños van tomando conciencia paulatina de la gran oración comunitaria de la Iglesia: la Liturgia, que alcanza su expresión máxima en la Eucaristía o Santa Misa.

Importancia del gesto para los niños

El gesto es, para el niño, un medio mucho más significativo que la palabra. Además, el gesto permite al niño expresar lo que no puede decir con palabras o dar más fuerza al sentido de las mismas. Los más chicos necesitan mucho más del gesto que de la palabra para expresarse. Los niños no solo disfrutan más cuando todo el cuerpo expresa lo que sienten sino que esta expresión hace que sientan más profundamente lo que hacen.
Debemos procurar que los niños vivan los gestos religiosos que realizan y que siempre respondan a actitudes interiores. Es importantísimo que nosotros primero conozcamos el sentido de dichos gestos y los hagamos con detenimiento; luego, se los transmitiremos lentamente y con gran dignidad. Todo gesto religioso utilizado en nuestras oraciones y vivido con intensidad por los niños, ayudará de manera muy especial, a establecer una comunicación profunda y auténtica con Dios, nuestro Padre.

“…La catequesis litúrgica prepara a los sacramentos y favorece una comprensión y vivencia más profundas de la liturgia. Esta catequesis explica los contenidos de la oración, el sentido de los gestos y de los signos, educa para la participación activa, para la contemplación y el silencio. Debe ser considerada como una forma eminente de catequesis”.
Directorio General para la Catequesis, 71

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